Una vida dedicada a cuidar. Una agencia nacida para servir.
Cruz Home Care nace de una historia de vocación, familia y gratitud. Después de aproximadamente 25 años cuidando a niños con discapacidad, adultos mayores y familias, Ericka decidió convertir esa experiencia en una agencia con un propósito muy claro: cuidar a cada persona con dignidad, paciencia, respeto y cariño.
Vocación
“Cuidar ha sido mi forma de servir.”
Mi nombre es Ericka. Soy mexicana, nací en Monterrey, Nuevo León, y desde hace aproximadamente 25 años mi vida ha estado dedicada al cuidado de los demás.
Comencé trabajando con niños con discapacidad. Desde muy joven aprendí que cuidar a una persona no significa solamente ayudarla con sus necesidades diarias; también significa ofrecer paciencia, respeto, compañía y amor.
Con el paso de los años, mi camino me llevó al cuidado de adultos mayores. Fui adquiriendo experiencia, preparándome y obteniendo licencias y certificaciones relacionadas con mi trabajo, mientras aprendía de cada persona y de cada familia que tuve el privilegio de acompañar.
Cuidado que nace de la experiencia y del corazón.
Estar presente hasta el final también es una forma de amor.
Cuando mi mamá enfermó de cáncer, tuve el privilegio de acompañarla y cuidarla durante sus últimos momentos. Falleció en mi casa, rodeada del amor de su familia. Esa experiencia cambió para siempre mi manera de entender el cuidado y me enseñó el verdadero significado de estar presente para alguien.
Cuidar a otros también ha sido una manera de honrar a quienes amo.
La vida no me dio la oportunidad de cuidar personalmente a mis abuelos porque vivían en México y fallecieron estando lejos de mí. Esa ausencia dejó algo muy profundo en mi corazón.
Tal vez por eso decidí que, mientras pudiera hacerlo, cuidaría a otros adultos mayores con el cariño, la paciencia y la atención que me hubiera gustado brindarles a mis propios abuelos.
También he sido mamá soltera, trabajando y luchando para sacar adelante a mi familia. Esta profesión ha sido una bendición: me permitió sostener a mis hijos, crecer como mujer, aprender de historias extraordinarias y acompañar a familias en momentos importantes y delicados de sus vidas.
Hoy quiero regresar un poco de todo lo que esta profesión me ha dado.
Por eso nace esta agencia: no solamente como un negocio, sino como el resultado de años de experiencia, sacrificios, aprendizajes, pérdidas, amor y agradecimiento.
Cariño
Cuidamos con calidez, paciencia y verdadera sensibilidad por la historia de cada persona.
Respeto
Honramos las preferencias, decisiones, rutinas y forma de vida de cada cliente.
Dignidad
La ayuda nunca debe hacer que una persona pierda su voz, privacidad o sentido de independencia.
Presencia
Entendemos que muchas veces lo más importante es estar, escuchar y acompañar de verdad.
Cada adulto mayor trae consigo una vida entera que merece ser valorada.
Detrás de cada persona existe una historia, una familia, recuerdos, costumbres y una manera propia de vivir. Nuestro cuidado comienza por reconocer todo eso.
Escuchamos Primero
Conocemos a la persona y a su familia antes de definir el apoyo que puede necesitar.
Personalizamos
El cuidado se adapta a hábitos, preferencias y necesidades, y puede evolucionar con el tiempo.
Cuidamos con Vocación
La experiencia importa, pero también la empatía, la paciencia y la forma en que hacemos sentir a alguien.
Acompañamos a la Familia
Buscamos que las familias también sientan tranquilidad, comunicación y apoyo durante el proceso.
Nuestra experiencia comenzó mucho antes que nuestra agencia.
Se construyó durante años de trabajo directo, preparación, sacrificios, pérdidas y aprendizajes. Hoy esa trayectoria es la base de Cruz Home Care y del compromiso de tratar a cada persona con humanidad.
Para mí, cuidar nunca ha sido solamente un trabajo.
Ha sido mi forma de servir, de agradecer, de honrar mis raíces y de honrar a las personas que amo y que ya no están conmigo.